Rubén Cedeño

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ANA MERCEDES ASUAJE DE RUGELES
Por Rubén Cedeño
Caracas 21.4.2012


 

                          Hoy 21 de Abril del año 2012, la profesora, compositora y escritora, Ana Mercedes Asuaje de Rugeles dejó el plano físico para continuar su existencia, donde siempre vivió, en los celestiales ámbitos de la música, la poesía, el arte y la espiritualidad, dejando sobre la tierra un hijo, hechura de su música y perfecciones, una estela de ilustres discípulos, hermosas canciones, exquisitos escritos y una vida ejemplar de rectitud, honestidad, servicio y orden. Le llegó el momento tan anhelado por ella de reunirse nuevamente con su amado esposo, el Poeta Manuel Felipe Rugeles, para seguir deleitándose en las dulces imágenes poéticas que hablan a los corazones, compañero de su alma, del cual nunca se separó, a pesar de la brecha insalvable a la que induce pasar de un plano a otro. Allá, en las esferas celestiales, “La Profe”, como cariñosamente le decíamos, le dará continuidad a las frases melódicas de sus finas melodías, seguirá las delicadas reuniones entre canciones y disertaciones espirituales que sostenía con Conny Mendez y no dudo, que continuará corrigiendo, apuntando, perfeccionando, cualquier detalle que requiera su afinado sentido de la excelencia. Profesora, nos va hacer mucha falta. Gracias por todo lo que nos ilustró, indicándonos el camino justo de cómo cantar, componer, proceder, hablar y escribir bien. Todos la vamos a recordar eternamente, como alguien único, un “Ser de Luz” que iluminó nuestras vidas y nos aportó, uno de los bienes más valorables de la existencia, nos enseñó a Vivir.

 

 

 

VIVENCIA ESPIRITUAL
Rubén Cedeño. Del Libro "Vacío"

     El Sendero tal y como es concebido intelectualmente por algunos libros, escuelas, organizaciones y sociedades esotéricas no existe.
Generalmente esos que dicen transitar un auténtico sendero del discipulado y tienen su cabeza llena de reglas a seguir, preceptos, normas, y conductas, viven fragmentados internamente, condenando, juzgando, dividiendo grupos espirituales, poniendo a sus allegados unos contra otros, agrediendo e intimidando con la autoridad para hacer cumplir determinadas reglas. A eso se refirió Jesús cuando habló de los fariseos que vivían pendientes de la letra y no del espíritu contenido en las Sagradas Escrituras.


     Lo que se le puede denominar Sendero, no está en ninguna parte y es imposible que un Maestro o Escuela Espiritual lo pueda hacer transitar, aunque en él no existe transitar, porque no hay que ir a ningún sitio a través de él. Es una Vivencia de lo que se considera Espiritual.


     Los que han visto a los verdaderos Despiertos, no pudiendo describir
tanto VACÍO, LUZ y LIBERTAD, han explicado cómo son esos seres con símiles, metáforas, comparaciones que algunas personas han creído realidad. Incluso ciertos Maestros para hacerse entender, han hecho ver imágenes al respecto de la “Vivencia Espiritual” que necesariamente la mente concreta traduce en reglas, sitios, símbolos que no son ni la regla, ni el sitio, ni lo simbolizado.

 


     Lo que hay que hacer está aquí, en el darse cuenta iluminado de la observación que trasciende el observador y lo observado, que es el simple supremo estado de Meditación. En eso está todo, no hay que ir a buscar nada a ningún sitio. No hay camino que recorrer, no hay sendero. Toda la plenitud de la belleza, la paz que produce la no fragmentación del amor incluyente, la sabiduría de la vida, su buena voluntad, está en el instante de cada momento que se vive a plenitud en la OBSERVACIÓN. Este estado es Divino porque siendo el Dios Interior percibido por el estado de Observación Absoluta, la “Chispa Divina” es un estado de conciencia, es darse cuenta. Y en esta actitud plena deviene la Absolutividad del Amor Compasivo.


     El creerse uno transitando algo llamado “sendero”, diferenciándose de otros que no lo hacen, es exclusivismo. El exclusivismo hace sentirse a uno importante, por hacer lo que los demás no hacen. Allí hay orgullo de sentirse importante por estar haciendo algo superior y es inseguridad, inferioridad y temor.


     Ser igual que los demás, transitar libre por la vida llevando interiormente la penetración en todas las cosas y seres, por medio de la contemplación, requiere humildad e interioridad, donde el devenir del cambio se produce y uno permanece en el presente de cada uno de ellos.


     Si realmente algo se le puede llamar sendero, es el proceso de ir viviendo y observando en libertad, para descubrir la verdad por uno mismo y no bajo la tiranía impositiva de la mente, que obliga a creer en determinada cosa, solamente por la imposición; asunto éste que se le denomina “dogma”, y crea supersticiones.


     Donde hay dogma y superstición no hay libertad, sólo repetición de aquello que se ha escuchado. Y la mente que repite, porque así se lo dijo la autoridad, está presa de sus conceptos, no es libre de ver aquello trascendental que habita en todo, le es imposible Vivenciar la Espiritualidad por sí mismo, con libertad, con honestidad.